La constancia,
el esfuerzo y la confianza no suelen ser valores que tengan
el reconocimiento general si no van acompañado del
éxito, de un concepto subjetivo de lo que es el éxito
, que incluso llega a ser efímero. Desgraciadamente
esta obviedad es la realidad de nuestros días y a
lo que aspiran muchos de nuestros jóvenes. El CRAP
(Club de Rugby Atlético Portuense), un modesto club
de una modesta ciudad como es El Puerto de Santa Maria,
que practica un, cada vez menos, modesto deporte en nuestro
país, como es el rugby, esta temporada ha conseguido
su mayor éxito al ascender a la División de
Honor "B" Nacional. Comparativamente el CRAP ha
conseguido estar, a nivel de competición, a la misma
altura que el Cádiz, el Jerez, el Algeciras, el Córdoba
o el Almería en el "deporte rey.
Hace
cerca de 35 años que Esteban Fernandez, un romántico
y buen hombre, de regreso a su ciudad después de
una estancia en Inglaterra se le ocurrió la utópica
idea de reunir a 20 jóvenes y enseñarles a
jugar al rugby. Ni a él ni a esos ilusionados jóvenes,
cuya mayoría hoy forman parte de la dirección
y equipo técnico del club, se les podría pasar
por la imaginación que el CRAP iba a ser lo que es
hoy y llegar a donde ha llegado.
Curiosamente
la ascendente trayectoria de este club se explica resumidamente
a golpe de viaje y autobús. Al poco tiempo de su
creación, estos primeros jóvenes se clasificaron
para el Campeonato de España Juvenil y salían
de El Puerto, la mayoría de ellos por primera vez,
hacia Valladolid a medirse con el San Carlos. En plena Feria
de El Puerto de 1989 y a mil kilómetros, en Gijón,
frente al Oviedo se consigue el ascenso a la Primera División
Nacional. Ahora, por último, de Murcia se trae el
derecho a jugar en la categoría de plata del Rugby
Nacional.
Lo
que ha conseguido el CRAP merece un importante reconocimiento.
Es una excepción en Andalucía y casi en España.
Es un club de rugby de una ciudad de 80.000 habitantes donde,
quitando el fútbol, el deporte colectivo y de competición
casi no existe. No es capital de provincia ni ciudad universitaria,
de donde tradicionalmente han sido los grandes equipos que
han representado a Andalucía en el rugby nacional,
como el Monte Ciencias, Universidad de Sevilla o Universidad
de Granada, lo que se debe en gran parte, además,
a que han estado económicamente bien arropados por
instituciones públicas o privadas que les han permitido
garantizarse una planificación a largo plazo. Este
es un deporte en el que, por ahora, la obtención
de recursos propios es casi nula. El CRAP sobrevive económicamente
gracias a que sus socios y directivos luchan lo indecible
para que el Ayuntamiento de la ciudad, alguna entidad financiara
y empresas privadas aporten recursos con los que difícilmente
se llega a final de temporada y hace de la siguiente una
incertidumbre.
A pesar
de esto y al margen del ascenso, el éxito del CRAP
existe hace tiempo. Tener escuelas deportivas y equipos
en todas las categorías permite que más de
200 chavales y chavalas de El Puerto y municipios del ámbito
de la Bahía de Cádiz, desde los seis años
hasta la edad que se desee, practiquen y se eduquen deportivamente
y en importantes valores humanos que han estado tradicionalmente
ligados a la práctica del rugby, y todo ello respaldado
por una gran masa social. Hay que huir de los éxitos
efímeros y fugaces y no abandonar el camino de la
humildad y la constancia que han caracterizado siempre al
CRAP y vendrán más recompensas. Suerte para
la próxima temporada.
Fdo. Juan Carlos Neva Delgado
Socio del CRAP